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Uma canção tão triste


Quien soñó con huracanes lo sabe; a veces puede colarse la melodía de una bossa-nova entre los pliegues de la noche.


Meu amor,

vou cantar-te

uma canção tão triste

que nenhum deus vai abrir

a janela deste poema.


Meu amor,

vou escrever-te

uma canção tão triste

que nenhum anjo estenderá as suas asas

nesta melodia.


Meu amor,

vou fazer-te

uma canção tão triste

que nehum passarinho vai elevar

o seu canto neste verso.


Mas agora que eu pensei

que esta canção poderia ser a mais triste

é que o céu abriu e eu pude ver a tua luz.

(Obrigada, Filipa Cardoso, pela tua ajuda)


Sueño


Salvo cuando sueño sé quién soy.



Imagen: oh, magpie

Carnaval


Gato, hada, pierrot, princesa, margarita, muñeca de dos caras, cabaretera, pastor, momia, dálmata, bailarina turca, micky mouse, mendigo, payaso, bruja, vampiro, mariquita, pirata, duende, dandy, vaquero, pintora, extraterrestre...

Yo misma.





B.S.O.: "Country of the future" de Mirah y "A felicidade" de Maria Creuza, Toquinho y Vinicius de Moraes

Sueño con serpientes


Sueño con serpientes otra vez.
Quizá en otra ocasión fuera la voz de Silvio Rodríguez la que me susurrara una imagen atroz donde una serpiente marina me llevó hasta las profundidades del mar ("con mucho más infierno en digestión"). Pero esta noche me vencía una serpiente de acuarela; su movimiento era líquido y sus colores envolventes me arrastraban al interior de un lienzo infinito y blanquísimo. La sorpresa inicial dejaba paso a una sensación de libertad plena, de perfecta armonía conmigo misma y creo entender ahora que también con cierto arrebato creativo. Cuántas veces no hemos sentido encarnadas las connotaciones voraces del rojo o nos ha calmado la tibieza del azul. Quién fuera pincel y pintura simultáneamente. Quién pudiera dejarse llevar como una gota diluyendo sus emociones con agua y desbocando sentimientos a color.
Trasvaso aquí unos versos, los más cercanos que tengo a la furia poderosa del pincel.



La luz del relámpago

1
En la mirada
se destiñe el horizonte,
su laxitud de mapa abierto
al sol.
Intuyo,
con la solemnidad
del universo que parpadea,
que sobre el papel descansa
el viento de los días, y que sueñan,
como niños huérfanos,
los paisajes deshabitados.

2
Renombro los matices y descubro
con feroz ingenuidad
que es preciso el color
para que una mariposa alce el vuelo.

3
Asumo la impiedad de las horas,
el látigo de la tarde
que abre el reloj en dos.
Y avanzo
por la tibieza especular
de los pinceles,
curiosa e ignorante,
hasta descubrir
que en las cajas de acuarelas
duermen sigilosos los atardeceres.

4
Una sirena ladra naranja
desde mi caja de pinturas.
Es un tren a punto de partir.
Después dibujo mi boca
y te nombro con colores imposibles
mientras invento volúmenes
y descifro sombras.

5
Pintar un girasol
es acelerar el amanecer.


6
Nadan los peces
en el charco del recuerdo
y la verdad del ayer
crece en los pinceles.

7
Pinto en los márgenes del tiempo
y entro en el lienzo
abriendo el futuro.
No es suficiente
con tener memoria.


8
No hay mejor imagen
que el mañana abierto.
Cada matiz
se suma para construirte.


9
Es un la menor
la sonoridad de tu azul.
Ciñe tonalidades desarmadas
que te enlazan
con la luz del relámpago.

10
Soy un disparo contra el tormento.
Mientras delineo
tus contornos despojados
llueve como quien se deshace.



De "Épica de la nada", 2007.


B.S.: Mi prima y sus pinceles, Josele Santiago

Extradiegético


Hay días que uno se despierta con el tacto de la arena en las manos, con un grito de infancia, con el misterio que palpita en lo oscuro de una escalera, con unos ojos antiguos, con el vacío de la caída... Y hay otros días en que el despertar utiliza menos acuarela para impregnarnos con una imagen hasta el desayuno y el recuerdo se disuelve como agua sobre tiza.
Hoy era de esos días en los que todo es borroso. Y, en vez de imágenes, mi sueño era una voz que deletreaba un concepto lejano e intermitente. Pero la crueldad puntual del despertador ha asustado la definición conclusa y la luz ha borrado toda posibilidad de argumento rescatado.
Al lavarme la cara la voz ha vuelto a la vida. He recordado la voz última del letargo diciéndome: EXTRADIEGÉTICO.

Extradiegético.
¿He pillado al subconsciente susurrándome una voz narrativa? ¿Me estaría regalando un argumento para un relato?
Quizá he pillado in fraganti a las musas, pero el caso es que se han quedado a mitad y yo sin argumento definido.
Aunque ahora que lo pienso... ¿No sería buen argumento que una voz interior fuera descubierta al alba mientras sugiere el próximo argumento de un escritor?
Me lo pensaré. Lo único que sé es que el narrador será ajeno a la historia y no leerá los pensamientos de los personajes.