Tico tico


Decidme, ¿cómo os comportáis vosotros en los atascos? ¿Y en las interminables colas del supermercado, en las salas de espera, en las taquillas...? Cuando nos devora la impaciencia, el aburrimiento y los nervios tendemos a sacar nuestro peor yo, a criticar entre dientes las verrugas de la señora que nos precede en la cola, a estereotipar ciertas marcas de coche o a desgastar con la mirada las agujas del reloj. Sobra decir que nunca nos enorgullece que los gritos o insultos reemplacen a la razón, pero no siempre logramos controlarlos.

Fue hace ya algunos años en un microavión, de esos que nos alivian el bolsillo con vuelos económicos, cuando hallé la terapia Miranda. Conoceréis sin duda aquella conocida solución para hablar en público de imaginarse a los asistentes ligeros de ropa; pues esto es algo similar. Al igual que os desaconsejaría este viejo truco de desnudar mentalmente a la primera fila del auditorio, sí os recomendaría mi maravillosa (y aún no registrada en la propiedad intelectual) terapia Miranda para las situaciones estresantes.

Para aplicarla debéis memorizar antes alguna canción de Carmen Miranda (lo sé, resulta difícil su brasileiro, sobre todo por la rapidez de sus interpretaciones, pero servirá un tarareo aproximado si conseguís lo que realmente importa: seguir bien el ritmo). Aceptamos Chica chica boom chic, Diz que tem y Boneca de pixe, pero mis favoritas para la terapia son sin duda Tico tico, South american way o Mama eu quero. En este momento sé que os estaréis preguntando en qué consiste exactamente este método que ya de primeras se presenta tan bizarro. Pues bien, ¿recordáis aquella escena de Días de radio donde los personajes hacen un playback de South american way? Rescatad este recuerdo porque la terapia Miranda consiste en imaginarse a los individuos que nos rodean en la situación estresante interpretando la canción escogida. Así, la maruja charlatona de la sala de espera, la cajera del Mercadona, el guardia de tráfico o el pedante de la cola del teatro aparecerán en nuestra mente con bananas y pomelos en la cabeza, horteras zapatos de plataforma, coloridos volantes, los labios rojopintados y maracas en las manos. Moverán dislocadamente los hombros, con cejas sorprendidas y las manos en las caderas como una novata belly dancer.

Probad. Os aseguro que funciona. Es una técnica de control mental parecida a lo que intentaba John Nash para mantener a raya su esquizofrenia en Una mente maravillosa. Si os falta imaginación siempre os queda grabaros un cedé para el coche o cargarlo en vuestro iPod. Ya me contaréis.



5 comentarios:

Rubén Castillo dijo...

Dentro de un par de meses me voy a Florencia con la mujer de mi vida. Como me conozco, sé que sufriré mil situaciones de estrés, así que me apunto la técnica Tico Tico. No sé si me animaré a llevarla a la práctica, pero prometo intentarlo. Ya os contaré.

Marta Zafrilla dijo...

Te aconsejo practicar la técnica, Rubén. Quizá Carmen Miranda no sea tu tipo de música. ¿Qué tal Paquito el chocolatero? ¿Podría funcionarte? Te deseo (lo mejor en ese viaje) suerte.

Juanma dijo...

Ummmma, interesante... puedo unirla a la técnica "la chica de ipanema" para desconectar de los discursos aburridos.
un abrazo.

La del Planeta dijo...

Hola Marta, me encanta tu blog.

Con el tiempo he aprendido a controlar la impaciencia en las esperas con la técnica de la teletransportación mental. Con tus trucos me echarían de la cola fijo, por mi risa incontrolable, o igual me quedaría sola, cosa interesante.

Por cierto, hace años compartimos al dr.kikemón de profe. Te tenía a mi izq. tu a mi a tu derecha.

Besos.

Marta Zafrilla dijo...

Recuerdo tu risa, Gelen. Con tu compi me he cruzado en abundantes ocasiones y sé de su trayectoria, pero a ti te tengo perdida. Ahora qué ya conozco en qué planeta puedo seguirte te visitaré para leerte.
Un abrazo intergaláctico.