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Porto sentido


Siempre me han llamado la atención los extraños parpadeos eléctricos que nos activan la morriña y nos lanzan hacia el pasado. Olores, palabras, imágenes; cualquier detalle puede impulsarlo. Quién me iba a mí a decir esta mañana que desde una canción de Andrew Bird iba yo a caer en el recuerdo de un concierto de Rui Veloso en Foz. Las estaciones de la memoria me han hecho avanzar sin apenas rozar el empedrado desde el mercado de Bolhão, con sus puestos de frutas y sus tentadoras confiterías, hasta la húmeda Ribeira. Se hará entonces de noche y todas las luces reflejadas en el Duero me harán guiños de estrellas tiritando. Quizá me distraiga unos segundos y sin darme cuenta sean las cinco de la tarde y los niños se lancen al río para paliar el calor de julio. Si no llueve mucho, me apetecería entrar en el atardecer desde el Palacio de Cristal. El Piolho no queda lejos, y con la hora que va siendo, no vendría mal una francesinha.





B.S.: Skin is, my (Andrew Bird) y Porto sentido (Rui Veloso)

Vía cansada


He compartido estos días risas y calles con dos excelentes nombres de la poesía actual. Como agradecimiento a su generosa hospitalidad y reflejo de lo agotador que pueden llegar a ser los vagones de la melancolía dejo aquí una muestra en verso:


VÍA CANSADA

Entre un pecho y la bala que lo busca
hay la misma distancia
que existe entre los dedos y el gatillo.
La muerte no se mide por pulgadas.
En la tarde, la niebla
tiene forma de adiós.
Ella está sola al lado de la vía.
Mira el tren que se aleja
cada vez más pequeño, cada vez más lejano
igual que una canción envejecida.
Puede extender la mano contra el sol del oeste.
En ese instante, el tren
le cabe entre dos dedos.
Entonces piensa: Este es el tamaño
exacto de mi vida.
Sin embargo, ya sabe
que las cosas que el tren arrastra lejos
no cabrán nunca más
entre su pecho y el último segundo
en que su corazón siga latiendo.
La vida es un asunto
que no puede medirse por pulgadas.
Es una tarde pálida. Ella sigue mirando,
inmóvil como el tiempo de los ejecutados.
Trata de calcular la lejanía
que existe entre ella misma
y sus mejores sueños.
La ilusión es un río
que no puede medirse con las manos.
En medio del andén, detenida en el tiempo,
una mujer aprende que marcharse
es una nueva forma de seguir estando
siempre en alguna parte.

(De La acacia roja. Colección Microfronteras. Ediciones Tres Fronteras, 2008)


B.S.: Crooked lines, M. Ward

Motivos de distracción













(Al volante)
El oro ardiendo en los trigales, los viñedos nevados de Jumilla, las bandadas ondeantes de pájaros, el mediodía en los limoneros, la primavera posada en los almendros, los leones dormidos, la neblina dorada del atardecer en Blanca, el crepitar de las hogueras, la plata de los olivos al viento, las estrellas fugaces de julio, el horizonte mediterráneo...


(Cada día)
Tú.





B.S. de Una historia verdadera ("Laurens walking" de Badalamenti) y "Eye of the tiger" de Oliver Bernet

Entre leones dormidos


Ya estoy de vuelta.
Estos últimos días, tras los encuentros por institutos del Noroeste de Murcia, viajé a Logroño y Zaragoza para conocer a jóvenes lectores con unos acentos muy pero que muy diferentes al mío. Mucha curiosidad y una cariñosa acogida me hicieron olvidar el cansancio de las largas horas de tren. Tuve la suerte de contar con Javier, un guía estupendo, con el que perseguí cigüeñas, leones dormidos y senderuelas. En Aragón combatí el cierzo con Mariano, que me acercó a la comarca de las Cinco Villas bajo el vuelo de los buitres. Gracias a todos por la experiencia.



Yo Yo Ma & Emanuel Ax: Sonata para cello, op. 40, II. Shostakovich