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Plagio


(escaneo del plagio)


Lo sé; es obvio, vergonzoso, insultante. Es una mala copia, un aborto artístico, una falta de creatividad. Y lamento decirlo, pero además de miserable es también verdad. Un confidente amigo me lo advirtió hace unos días: han copiado tu Missi Miau Bruce Lee-la Frillo. ¡Y en el catálogo de ropa de una tienda para adolescentes mustias! (No lo digo por las consumidoras sino por las modelos publicitarias). Imaginaos cómo me he sentido al ver un vulgar plagio de mi mascota de plastilina. Sé que los malpensados estaréis imaginando que lo he dejado suelto alguna noche de luna llena y que ha podido ir sembrando raíces y viendo crecer barrigas color violeta, pero no, no es así. No hay posibilidad alguna de que haya ocurrido cosa parecida. No, porque yo lo he vigilado día a día, he velado sus resfriados gatunos calentando su plastilina a la verita del microondas, le he salvado de la séptima muerte liberándolo de las bolas de pelusas atragantadas, he modelado sus ligeras imperfecciones alisando su silueta como a la mejor top model y no he permitido, desde aquí lo aseguro, reproducción alguna de mi obra (pequeña y felina obra) de modelado. Pero sólo hay que verlo. Miren las fotografías y comparen (en un futuro no muy lejano subiré la foto que recientemente hicimos de Missi para su carné felino para que vean cómo ha crecido). Han intentado matizar su color, alterar la postura de sus patitas, estirado su cuello para que no reconozcamos la inteligencia de su mirada... Pero, ¡qué duda cabe! ¡Es Missi Miau Bruce Lee-la Frillo!





Fotos de la primera comunión de Missi
B.S.O.: Los arístogatos, "Todos quieren ser gatos jazz"

Miau



Ya, si yo lo sé. Debería dedicar mi tiempo a otras labores más productivas, pero, ¿quién puede resistirse a un pedazo de plastilila, blandito y expectante? Ya, no voy yo a decir ahora también aquello de que había esculturas latentes en su interior, pero tras un par de apretujones el miau empezó a brotar y poco a poco salió una pata, luego otra y otra y otra. Después la cabecita empezó siendo de calamar, después de rinoceronte, de gorrión y de perro. Tras modelar las orejas y buscarle el perfil felino vino la nariz y los ojitos con la punta de un lápiz. El cuerpo era primero deformado y glotón, después de cerdito hasta que el vientre se estilizó y ganaron ligereza también las patas. Añado un pegotito para la cola. Primero fue de angora. Un descuido la convirtió en siamés. Pero al poco la cola era no de Garfield pero sí de dibujos animados. Lo último fue el movimiento de las patas. Casi arranco una intentando moverla hacia delante. Y así quedó. Sólo le falta el nombre. ¿Alguien me ayuda?

Un pequeño homenaje a los gatos de la infancia y al de tantos amigos.
Al menos a este gato no soy alérgica.