Su sequía era mi sed o un río hasta Tropovski
Algunas tardes entretengo las horas enseñando la diferencia entre el indicativo y el subjuntivo; otras visitando los cuentos que acaba de publicar Manuel Moyano en Menoscuarto Ediciones y otras aprendo con Julia Morote o Aurora Gil Bohórquez cómo afrontar el día a día de forma más creativa con nuestros alumnos. En eso último estaba hace unas semanas cuando le hice prometer a José Óscar López que me cedería uno de sus geniales apuntes gráficos para este blog; siempre, claro está, que los acompañara de sus versos. El tío se ha hecho de rogar, pero aquí me lo manda todo por fin.
UNA CASA, UN RÍO
1
Tuvimos una casa alguna vez
al borde de un camino
hacia ninguna parte.
Después de la labor mirábamos la tarde,
veíamos pasar a los viajeros.
Debajo de la luna
el mundo era un océano.
Algunos nos hablaban de ciudades fantásticas
al cabo de la herida misteriosa,
visiones imposibles en los ojos del nómada.
Cuando se iban, ella
era todo mi país.
Tuvimos una casa junto a un río de tierra,
recuerdo que una vez
llovió toda la noche,
caían las estrellas
hechas agua,
medusas diluidas en sus manos.
2
Hundí mi rostro en esa tierra,
y esa tierra
era mis ojos.
Su sequía
era mi sed.
Pero hubo un mar allí
alguna vez,
lo sé.
Y yo era un río.José Óscar López
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B.S.: Space oddity, David Bowie






