Escenas 3


La radio de Blindness, los maizales de Una historia verdadera, la furgoneta amarilla de My little miss sunshine, Iggy y Tom en Coffee and Cigarettes, las notas de piano y el tictac de Sólo se vive una vez, Edward G. Robinson en Perdición, los versos de Cummings en Hannah y sus hermanas, los gruñidos de Eastwood en Gran Torino, el frío blanco de Déjame entrar, el taxi de Somers Town, los pantys de Blow up, la pistola de A la orilla del cielo, las gafas de sol de Aliento, el rostro impasible de Billy Bob Thornton en El hombre que nunca estuvo allí, los teléfonos de Primera plana, el montaje de Asesinos natos, la llegada del color a Pleasentville, los cigarrillos de Buenas noches y buena suerte, los niños de Slumdog millionaire...




Brigitte Bardot y Serge Gainsbourg: Bonnie & Clyde

Texto de Raúl Vacas


SI PUDIERA

Si pudiera regresar del sol con una cesta de membrillos, nombrarte una vez más entre mis cartas rotas, entregarme a tu piel como a una luz oscura. Si me hablaras de Freud y me besaras dulce en el talón de Aquiles. Si al encender el móvil por las noches me contaran que existes más allá del olvido.

Si pudiera envolverme en tus deseos como los pájaros limpios en el barro. Si pudiera plantar un pensamiento alegre en el rosal del sexo y escarbar con la boca en la raíz de la palabra orgasmo.

Si pudiera ser pasto y precio de tus lágrimas y llorarlas contigo sobre las adelfas. Si me olvidara un verso en el renglón del aire. Si pudiera bañarme en tu saliva después de cada enfado. Si tus palabras crudas no amargaran tanto. Si el corazón del buey que hizo los surcos en tu vientre no hubiera existido. Si la misión del hombre fuera emborracharse. Si la palabra mundo no significara tanto. Si pudiera salvarte con un muerdo y renovar tu carne tras el baño. Si tus ojos me hicieran una seña absurda para hablar contigo, para hacerte cosquillas, para amarte dos horas.
Si pudiera recordar tus pechos con sabor a frutas y robarles bocados a escondidas a la hora del miedo. Si pudiera deshojar tus dudas y tus ojos. Si cuando acabe el mundo y juzguen nuestras vidas y nos condenen uno a uno a escribir los fallos en la piel del otro, pudiera regalarte una oración prohibida. Si pudiera quemarme en tus abrazos. Si al abrir el poema como un higo maduro me encontrara a la muerte por sorpresa y tuviera tus ojos.

Si vivir sólo fuera una excusa cualquiera para no conocerte. Si al jugar con tu risa, como juegan los viejos, olvidara los nombres de las cosas más tontas y pudiera nombrarlas nuevamente. Si defender al hombre de los hombres fuera el principal de los oficios y me sobraran fuerzas para hacerlo. Si una noche cualquiera me tirara a tus muslos como un ave de presa. Si pudiera tenerte, fluctuar en tus sueños, desovar en tu boca, encender tu recuerdo en los más alto.

Si pudiera soñarte y anunciarlo en la prensa, si al volver de la compra me cogieras la mano y acertaras la letra que se esconde en mi puño. Si al tapar las goteras de las nubes más viejas me encontrara algún sueño con olor a pregunta. Si encontrara la aguja que perdiste en tus ojos y lloviera una noche sin temor a mojarnos. Si pudiera ser fruto que se niega a ser visto y llenara tu boca de sabores extraños. Si pudiera este lunes. Si pudiera algún día.


(Raúl Vacas, "Al fondo a la derecha")


Raúl Vacas participa en el ciclo "Lecturas para adolescentes" coordinado por Aurora Gil Bohórquez. Su charla tendrá lugar en la Biblioteca Regional de Murcia a las 20:00 el lunes 4 de mayo.

Imagen: Oh, Magpie
Vídeo: It hurts me too de Karen Dalton


E se domani



E se domani

E se domani
io non potessi
rivedere te?
Mettiamo il caso
che ti sentissi
stanco di me?
Quello che basta
all'altra gente
non mi darà
Nemmeno l'ombra
della perduta
felicità
E se domani
e sottolineo "se"
all'improvviso
perdessi te
Avrei perduto
il mondo intero,
non solo te...
E se domani
e sottolineo "se"
all'improvviso
perdessi te
Avrei perduto
il mondo intero
non solo te...

Mina

Medicine man





La canción del día: "Medicine man", de The hush sound

Ponga un roedor en su vida


Me encantan las pelis de animación. ¿Lo había dicho?
Eso sí, he de decir que desde Ratatouille no lloro de la risa ni me embobo con cada uno de los detalles. No, ni siquiera con Wall·E. Hoy descubro que tampoco Monstruos contra alienígenas va a superar a Remy, la rata cocinera. Pero, ¿qué tendrá esa ratita...? ¿Serán sus bigotes? Puede que me recuerde a alguna de mis añoradas mascotas; eso debe de ser.
Revisando fotos encontré recientemente dos de mis favoritas. En la primera, Jimmy muestra su cuerpo serrano mientras intenta hacerse con un grano de maíz. Fíjense qué torsión de lomo y qué brillo de uñas tenía.
En la segunda, el peludo Luigi asoma su naricilla. ¡Era capaz de dormirse hasta haciéndole perrerías! ¡Las pelis que nos habremos visto juntos! He de decir que esta foto la utilicé para ilustrar una postal de San Valentín. Pido perdón desde aquí a mis vecinos del 5º de entonces. Espero no haberlos asustado al enviarles una impresión a todo color con una declaración de intenciones dirigida a su preciosa hamster rusa. El pobre Luigi nunca obtuvo respuesta. Con lo bien dotado que estaba (de pelo, digo).

1. JIMMY


2. LUIGI




B.S.: Suzie Q de Creedence Clearwater Revival

Porto sentido


Siempre me han llamado la atención los extraños parpadeos eléctricos que nos activan la morriña y nos lanzan hacia el pasado. Olores, palabras, imágenes; cualquier detalle puede impulsarlo. Quién me iba a mí a decir esta mañana que desde una canción de Andrew Bird iba yo a caer en el recuerdo de un concierto de Rui Veloso en Foz. Las estaciones de la memoria me han hecho avanzar sin apenas rozar el empedrado desde el mercado de Bolhão, con sus puestos de frutas y sus tentadoras confiterías, hasta la húmeda Ribeira. Se hará entonces de noche y todas las luces reflejadas en el Duero me harán guiños de estrellas tiritando. Quizá me distraiga unos segundos y sin darme cuenta sean las cinco de la tarde y los niños se lancen al río para paliar el calor de julio. Si no llueve mucho, me apetecería entrar en el atardecer desde el Palacio de Cristal. El Piolho no queda lejos, y con la hora que va siendo, no vendría mal una francesinha.





B.S.: Skin is, my (Andrew Bird) y Porto sentido (Rui Veloso)

Letra a letra


Leyeron mis ojos no hace demasiado tiempo un relato revelador, y quizá hasta profético, que me impactó como sólo lo pueden hacer las buenas historias. Narraba en "La gangrena del habla" Miguel Sánchez Robles cómo la humanidad iba olvidando una a una las palabras con las que nombramos el mundo. Mi escasa y selectiva memoria variará el orden, pero creo recordar que el primero en cerciorarse del extraño suceso era un atento y curioso poeta, después los noticiarios y por último, cómo no, los estudiosos y políticos. Olvidar palabras se considera algo poco transcendente en el discurrir cotidiano, pero eso que al principio parece una mera curiosidad para añadir al final del telediario (junto al robot que interpreta canciones de Peret y los bostezos de una foca albina) se acaba convirtiendo en una cuestión de estado. He de suponer que al final de la narración las palabras regresan a nuestras mentes y bocas, vigorizando así el valor que depositamos en ellas.


Tras la lectura de este relato me pregunté cuáles serían aquellas palabras que no querría olvidar nunca. Encontré que sin ciertos vocablos, instalados ya en mi rutina verbal, quedarían cojas muchas de mis frases. Con otras, olvidaría ciertas realidades que hubiera preferido no conocer nunca. Por fin, podría darse el caso de perder palabras que admiro por su mismo sonido o por su esbelta grafía. Hay palabras tan bellas que sin duda las enmarcaría a cuerpo 72 en una susurrante helvética. Recuerdo ahora que de niña jugaba a buscar palabras que llamaran mi atención para escribirlas una y otra vez hasta difuminar su sentido. Más de una vez atravesé con ellas mi entonces ingenua visión del infinito. Disculpad, por tanto, si alguna vez la imprecisión se apodera de alguna de esas palabras tan embaucadoras. Reconoced también que ellas mismas se lo fueron buscando. Faltaba más, las muy bellacas siempre se salen con la suya.





Imagen: Germinal de Julio Reija
Música: Artie interpretando a Cole