Gloria




Orquídea


Cuando me vine a dar cuenta había matado todas y cada una de las plantas de mi hogar. Unas, luego lo comprendí, perecieron ahogadas de sí mismas. Otras fueron secándose al no recibir mirada alguna. Terminé por meterlas en una gran bolsa de basura con macetas incluidas.


Hace cosa de un mes compré una orquídea, una preciosa orquídea blanca. La situé en una estantería visible desde cada punto de mi casa. No sé quién cuida de quién. Lo cierto es que ambas seguimos vivas todavía.



Música: Dance with me y In a manner of speaking de Nouvelle Vague (original de Tuxedomoon)
Imagen: Inma Alcázar (y algún mosquito que otro)

Keren Ann




Pompas fúnebres


—¿Y dice usted que es vidente? —preguntó el encargado de pompas fúnebres.
—¿Qué cree que hago aquí si no?







imagen: ohmapgie
música: Maria Rita

Soy un caballo




B.S.: Volet & Au ralenti de Soy un caballo

Nunca llevo el corazón encima (por si me lo quitan)

Veo de nuevo La flaqueza del bolquevique, ¿y qué me encuentro? Aparte de la belleza pícara de María Valverde y de la magnífica interpretación de Luis Tosar (¡me fascina ese hombre!) me topo con una canción que me pone las pilas y me despierta el recuerdo de mi adolescencia. Extremoduro suena eficazmente en la escena en que todo estalla: el protagonista se estampa contra un coche al despistarse metiendo una cinta en el radiocasette. La dueña del automóvil despierta el odio inmediato del protagonista, que se propondrá putearla hasta la extenuación mediante llamadas anónimas y demás cabronadas. Una mañana la sigue en su coche hasta un instituto. Allí descubrirá un rostro que no podrá olvidar. La joven hermana de su acosada se convertirá en su único pensamiento.

La peli se basa en una novela de Lorenzo Silva. No he tenido reparos en volver a verla aunque no hace demasiados meses que la revisité porque es, doy fe, una versión cinematográfica de la obra más que digna (tanto, que Silva se atreve incluso a dejarse ver en una escena como extra, a la manera de Hitchcock).

Hoy como banda sonora de esta entrada dejo "A fuego" de Extremoduro. No es ni de lejos una de mis canciones favoritas del grupo (había dejado de escucharlo cuando sacó el disco donde figura este corte), pero aquí la cuelgo. Quizá sea por la energía que irradia. Y no me malinterpreten, pero, ¿no dan ganas a veces, más con esta música, de estrellar el coche contra la matrícula trasera de nuestro enemigo?


Benedetti



Rostro de vos

Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.

Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.

Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.