Les etoiles




















Me la presentó el amigo Joaquín y cada día me gusta más.
Os dejo un par de muestras de la sensualidad de Melody Gardot:















Escenas 4

El autoestop de "Sucedió una noche", el meneo escapista en "Danny Rose", los probadores de "El año que mis padres se fueron de vacaciones", la chaqueta azul compartida en "Cerezos en flor", las marcas de bolígrafo del vientre en "Sueños de juventud", el baile final en "Cuscús", las pestañas de Pe en "Elegy", el tiovivo de "Frozen river", las entradas de cine en "Shrink", el árbol de "Margot y la boda", las bengalas en "Vals con Bashir".

Cayman Islands



Ahí va la letra:

Through the alleyways to cool off in the shadows, then into the street following the water. There's a bearded man paddling in his canoe, looks as if he has come all the way from the Cayman Islands. These canals, it seems, they all go in circles, places look the same, and we're the only difference. The wind is in your hair, it's covering my view. I'm holding on to you, on a bike we've hired until tomorrow. If only they could see, if only they had been here, they would understand, how someone could have chosen to go the length I've gone, to spend just one day riding. Holding on to you, I never thought it would be this clear.

Jarrones rotos


Ayer rompí un jarrón en tres. Plof. Me corté en un dedo al recogerlo del suelo y al ver brotar la sangre en mi meñique me acordé de los versos de cierto poerma.



guijarros y carmín

una rodilla ensangrentada

y el rímel corrido

entre las piernas

la paliza me la debías

-no preparé a tiempo la cena

merecía el latigazo con el cinturón de cuero

-era cierto que me habían visto con otro

era tu deber saltarme un diente

-no me acosté con él pero deseé hacerlo

era justo que me jodieras dos costillas

-encontraste la cama sin preparar

y la comida deshecha

tenías derecho a abrirme el labio

-a pesar de tus gritos no pedí perdón

ni grité hijoputa mientras me molías a palos

no lloré al ver de nuevo sangre en mi camisa

no pedí perdón

ni grité

ni lloré tampoco

cuando alejándote de

espaldas te rompí la cabeza con

el horrible jarrón que

nos regaló tu madre por navidad.

Puto jarrón.

Me corté en un dedo con

su horrible cerámica pintada con

flores azules.

The water


Uma canção tão triste


Quien soñó con huracanes lo sabe; a veces puede colarse la melodía de una bossa-nova entre los pliegues de la noche.


Meu amor,

vou cantar-te

uma canção tão triste

que nenhum deus vai abrir

a janela deste poema.


Meu amor,

vou escrever-te

uma canção tão triste

que nenhum anjo estenderá as suas asas

nesta melodia.


Meu amor,

vou fazer-te

uma canção tão triste

que nehum passarinho vai elevar

o seu canto neste verso.


Mas agora que eu pensei

que esta canção poderia ser a mais triste

é que o céu abriu e eu pude ver a tua luz.

(Obrigada, Filipa Cardoso, pela tua ajuda)


El pájaro


Primero lo achaqué a la muda veraniega de plumaje, pero terminaba septiembre y las plumas negras seguían apareciendo en el patio. La explicación dejó de convencerme en octubre; en ningún otro verano habían aparecido plumas completamente negras y mucho menos con aquel tamaño. Pensé que quizá nuestros vecinos habrían adquirido una urraca doméstica, pero a través de discretas indagaciones me aseguré de que no tenían mascota alguna.

Nuevas plumas aparecen cada día salpicando de un luto volátil las losas de mi patio. He vuelto a fumar para tener una excusa y sorprender in fraganti al misterio plumado. Resultaban ya sospechosas las salidas frecuentes en pleno invierno y las macetas comenzaban a ahogarse de tanto regarlas. El mes pasado descubrí que también mi vecino se ha dado al tabaco. Lo veo agotar colillas mientras barre pétalos granates como un loco. Es extraño; no encuentro el motivo de la invasión floral, no es época de geranios y en el vecindario nadie tiene rosales en su jardín.



Foto: Inma Alcázar