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Los libros del guisantito

Sirva esta entrada para anunciar que paso a escribir regularmente en otro blog, Los libros del Guisantito. Utilizo para ello un hermoso poema de Joseda Espejo. Sus versos resultan duros tal vez, pero la intensidad es bella incluso desde la propia tristeza.

Encontraréis en Los libros del Guisantito un diario de lecturas de libros infantiles y álbumes ilustrados. Casi a diario leo en voz alta para mi panza y el guisantito que en ella crece. Con música (siempre buena música de fondo) me dirijo a mi pequeño transmitiéndole mi curiosidad y entusiasmo por las letras y las bonitas ilustraciones que suelen acompañar a estos libros para pequeños y no tan pequeños lectores.

Mojaos en la esperanza de estos versos de Joseda Espejo que siempre me han dado fuerza. Más ahora que he de luchar por dos.



MIGUELITO BATTLES THE PINK ROBOTS


Yo que tanto sabía, sobre el papel, de la Nada
no sabía que la Nada consistía en despertarse
un lunes a las dos con la cama empapada
y que aquello fuera sangre, y que la sangre viniera
del útero de Charo embarazada de tres meses
de mi pequeño, mi amado, mi precioso hijo Miguel.

La Nada prosiguió en una sala de urgencias,
una médico que dijo que no había nada que hacer
y nos mandó para casa, a esperar un milagro,
durante dos días. Qué sabía yo, de la Nada,
o la Nada de mí, y ahí nos vimos las caras,
nos sacudimos bien. Y los días pasaron,
pero no como días normales hechos de tiempo,
sino como libros eternos, de páginas iguales.
Te dije tantas, tantas veces las mismas frases
que me dio miedo que te hartaras de mí.
Te dije agárrate, quédate ahí con la mamma,
te dije ven, o salta de este lado,
o dame la mano hasta que se olviden de ti
éstos que vienen a buscarte, y sobre todo
te dije, Miguel, tienes que ver esto,
tienes que ver esto, muchachito, vas a ver.

Entonces yo, que tanto había leído de la Nada,
me preguntaba sorprendido: ¿qué tiene que ver?
¿qué es eso que estás viendo tan valioso
ahora, tras tus cursos de la Nada,
tu licenciatura en Nada, qué hay que merezca
ser visto, que no te puedes perder?
Ah, era ésa una pregunta difícil.
Yo ya sabía la respuesta, pero aún
no podía formularla, y miraba
las montañas del sur de la ciudad
repletas de pinos tostados, los árboles de las aceras,
lo poco que a mediodía en julio se ve
sin gafas de sol ni haber dormido,
más que nada miraba las chicas,
las nubes en fuga, el cielo azul
y repetía: Miguel,
tienes que ver esto, cómo puedes decirme
que vas a dejarlo todo, que te largas
a estudiar el lenguaje de las sombras
con todo lo que tengo que enseñarte,
con todo lo que aún no has visto por aquí,
pequeño Miguel.

Y llegó el jueves como llega
hasta en las pesadillas el final de la escalera
y te vimos moverte en una ecografía
con el corazón a ciento diez, y sonreímos,
y a mí volvieron las voces a preguntarme
qué era eso que había que ver
tan importante, si no creía en la Nada
y en el Existencialismo, yo, tan leído,
que qué pasaba con Beckett, entonces, que le dijera
a él lo que a Miguel un poco antes,
que volviera al redil. Y contesté:
qué coño. Y repetí: qué coño, señores,
de acuerdo que no hay Dios, pero qué importa
si tenemos esto otro: las montañas,
el camino hacia la playa (en ese punto
los dejé solos y hablé para Miguel),
y la brisa del mar y los pasteles de carne
y la voz de Keren Ann y a Miyazaki
y los libros de Žižek y los pechos de tu mamma,
cómo puedes pensar en perdértelo sin probar,
cómo puedes desertar sin hacerte tu lista
de placeres irrenunciables, contrastándolos todos,
sabiendo de qué hablas cuando hablas de amor.
Otra cosa no te doy, pero es suficiente,
y a cambio nada pido. O si acaso
que no te hagas concejal de Urbanismo
ni traficante de armas, que no le cuentes
a las madres de tus amigos
las palabras que te enseño en este poema,
lo mal que hablamos, tú y yo, cuando decimos la verdad,
los terribles insultos que lanzamos a los siervos de la Nada.


B.S.: Yoshimi battles the pink robots, de Flaming lips

Jarrones rotos


Ayer rompí un jarrón en tres. Plof. Me corté en un dedo al recogerlo del suelo y al ver brotar la sangre en mi meñique me acordé de los versos de cierto poerma.



guijarros y carmín

una rodilla ensangrentada

y el rímel corrido

entre las piernas

la paliza me la debías

-no preparé a tiempo la cena

merecía el latigazo con el cinturón de cuero

-era cierto que me habían visto con otro

era tu deber saltarme un diente

-no me acosté con él pero deseé hacerlo

era justo que me jodieras dos costillas

-encontraste la cama sin preparar

y la comida deshecha

tenías derecho a abrirme el labio

-a pesar de tus gritos no pedí perdón

ni grité hijoputa mientras me molías a palos

no lloré al ver de nuevo sangre en mi camisa

no pedí perdón

ni grité

ni lloré tampoco

cuando alejándote de

espaldas te rompí la cabeza con

el horrible jarrón que

nos regaló tu madre por navidad.

Puto jarrón.

Me corté en un dedo con

su horrible cerámica pintada con

flores azules.

Uma canção tão triste


Quien soñó con huracanes lo sabe; a veces puede colarse la melodía de una bossa-nova entre los pliegues de la noche.


Meu amor,

vou cantar-te

uma canção tão triste

que nenhum deus vai abrir

a janela deste poema.


Meu amor,

vou escrever-te

uma canção tão triste

que nenhum anjo estenderá as suas asas

nesta melodia.


Meu amor,

vou fazer-te

uma canção tão triste

que nehum passarinho vai elevar

o seu canto neste verso.


Mas agora que eu pensei

que esta canção poderia ser a mais triste

é que o céu abriu e eu pude ver a tua luz.

(Obrigada, Filipa Cardoso, pela tua ajuda)


Versos y números


PARA QUÉ SIRVE LA VIDA


Si un Seat Ibiza sale con dos enamorados
que tienen cada uno 150 sueños
de la ciudad de Cáceres a una velocidad media de 120 Km/h
y cincuenta minutos después colisiona con un tren mercancías:
¿cuántos amores y cuántos sueños nos quedan?
Un mercancías más 1 gran amor más 300 sueños
es igual a 1 funeral coma 2 cadáveres.
Razonamiento: sólo el mercancías contabiliza,
el resto de datos viene para despistar.
Si al padre de la chavala le da por liquidar al maquinista,
me llevo uno.


(Versos de Sergi Puertas vía Mozuelo Navaja)

Galatea sueña con esferas



Galatea sueña con esferas

Crecen esta noche en mí
cementerios de espigas por pestañas
y un deseo líquido palpitándome en los ojos

el trigo se me alarga hacia tu calle dormida
pero tu ventana se me enreda
y me cambia la piel de nombre
de tanto imaginarte

deberíamos citarnos dormidos
tu techo y el mío unidos por un sueño
a las 6 y 85
entre el laberinto de cebollas y la escalera de cristal

para reconocernos
-pues la apariencia onírica cambia de improviso-
tú llevarás terrones de azúcar en los bolsillos
y yo un mantón de Manila por zapatos

llevaré el rostro del último orgasmo
prométeme tú usar
los ojos del primer beso

si no consigues encontrarme
pregunta por mí al centauro de la autopista 19
recuerda que me conoce como la ciudad de los cajones
(olvidó mi nombre en una carrera de tigres)
él sabe dónde jugamos al mus
la orquídea negra, el río, yo y la luna

intenta no equivocarte
en la última curva del barrio chino
encontrarás un precipicio
donde los quinceañeros enamorados
caen sin remedio
no caigas tú,
pues has de encontrarme
con el alma de par en par
soñado y mío

de lograrlo, prometo no ponerme celosa
si me desdoblo en diez
y te acaricio como lluvia en celo

te adoraré como si estuviera despierta
posaré mis serpientes sobre tu vientre descalzo
y regalaremos a los pájaros sinestesias
con mi boca en tu oído saboreando tu tacto desnudo penetrándome

mi deseo sólo se diferenciará del real por el tic-tac de los relojes
aquí no serán cárcel de labios
sino hamacas líquidas en que adormecernos a la caída de la luna

ah, si no te logro encontrar y despierto
me temo la cama desierta
y el hueco de tu nombre en mi sábana

me temo una noche de insomnio
dibujándote en las espirales de la oscuridad

promete acudir a la cita
y quitarme los cementerios de la mirada

beberme los labios
darme tus penúltimos 500 besos.


En Antología del beso. Mitad Doble Editorial, 2009.




Benedetti



Rostro de vos

Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.

Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.

Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.





Texto de Raúl Vacas


SI PUDIERA

Si pudiera regresar del sol con una cesta de membrillos, nombrarte una vez más entre mis cartas rotas, entregarme a tu piel como a una luz oscura. Si me hablaras de Freud y me besaras dulce en el talón de Aquiles. Si al encender el móvil por las noches me contaran que existes más allá del olvido.

Si pudiera envolverme en tus deseos como los pájaros limpios en el barro. Si pudiera plantar un pensamiento alegre en el rosal del sexo y escarbar con la boca en la raíz de la palabra orgasmo.

Si pudiera ser pasto y precio de tus lágrimas y llorarlas contigo sobre las adelfas. Si me olvidara un verso en el renglón del aire. Si pudiera bañarme en tu saliva después de cada enfado. Si tus palabras crudas no amargaran tanto. Si el corazón del buey que hizo los surcos en tu vientre no hubiera existido. Si la misión del hombre fuera emborracharse. Si la palabra mundo no significara tanto. Si pudiera salvarte con un muerdo y renovar tu carne tras el baño. Si tus ojos me hicieran una seña absurda para hablar contigo, para hacerte cosquillas, para amarte dos horas.
Si pudiera recordar tus pechos con sabor a frutas y robarles bocados a escondidas a la hora del miedo. Si pudiera deshojar tus dudas y tus ojos. Si cuando acabe el mundo y juzguen nuestras vidas y nos condenen uno a uno a escribir los fallos en la piel del otro, pudiera regalarte una oración prohibida. Si pudiera quemarme en tus abrazos. Si al abrir el poema como un higo maduro me encontrara a la muerte por sorpresa y tuviera tus ojos.

Si vivir sólo fuera una excusa cualquiera para no conocerte. Si al jugar con tu risa, como juegan los viejos, olvidara los nombres de las cosas más tontas y pudiera nombrarlas nuevamente. Si defender al hombre de los hombres fuera el principal de los oficios y me sobraran fuerzas para hacerlo. Si una noche cualquiera me tirara a tus muslos como un ave de presa. Si pudiera tenerte, fluctuar en tus sueños, desovar en tu boca, encender tu recuerdo en los más alto.

Si pudiera soñarte y anunciarlo en la prensa, si al volver de la compra me cogieras la mano y acertaras la letra que se esconde en mi puño. Si al tapar las goteras de las nubes más viejas me encontrara algún sueño con olor a pregunta. Si encontrara la aguja que perdiste en tus ojos y lloviera una noche sin temor a mojarnos. Si pudiera ser fruto que se niega a ser visto y llenara tu boca de sabores extraños. Si pudiera este lunes. Si pudiera algún día.


(Raúl Vacas, "Al fondo a la derecha")


Raúl Vacas participa en el ciclo "Lecturas para adolescentes" coordinado por Aurora Gil Bohórquez. Su charla tendrá lugar en la Biblioteca Regional de Murcia a las 20:00 el lunes 4 de mayo.

Imagen: Oh, Magpie
Vídeo: It hurts me too de Karen Dalton


Antología del beso



Julio César Jiménez Moreno ha conseguido reunir a 83 personajes para que incluyan sus poemas en una antología sobre el beso. Edita Mitad Doble y este mes hay previstas varias presentaciones del libro en diversas ciudades de la península. Copio todos los nombres de los antologados a continuación, ¡espero no dejarme a ninguno! Son bastantes los amigos y aún más numeroso resulta el número de poetas admirados. En cuanto llegue a mis manos un ejemplar de la antología colaré algún verso y contaré más detalles.


Agustín Sierra, Agustín Calvo Galán, Alejandro Pedregosa, Ana Tapia, Ana Vidal Egea,Andrés Neuman, Ángel Manuel Gómez Espada, Ángela Jiménez Pérez, Ángela Torrijo, Antonia Ortega Urbano, Antonio Aguilar, Antonio Blanco, Antonio Méndez Rubio, Antonio Mialdea, Antonio Orihuela, Antonio Praena, Antonio Quesada, Athina-Styliani, Michou Rorris, Augusto López, Begoña Callejón Aliaga, Ben Clark, Carmen López, Caterina Valdés, Cristina Consuegra Abal, Daniel Lázaro Abolafio, David Delfín, David Leo García, Eduardo Chivite, Elena Medel, Enrique Falcón, Estefanía Rodero Sanz, Diego Vaya, Estíbaliz Espinosa, Fátima Nunhez Delgado, Ernesto García López, Fernando Valverde, Francisco Cenamor, Francisco León, Francisco Onieva, Ignacio García Cabrera, Iker Biguri, Inés Toledo, Inma Luna, Isabel Bono, Isabel Perez Montalban, Izaskun Gracia, Javier Almuzara, José Blanco, José Daniel García, José Enrique Salcedo, Jose Luis Abraham, José Luis Pérez Pastor, José Luis Piquero, Josefa Parra, Juan Andres Garcia Román, Juan Carlos Abril, Juan Carlos Martínez Manzano, Luis Bagué, Luis Luna, Mª Lourdes De Abajo Fernández, Marga Blanco Samos, María Inmaculada Fernández Barjola, María Salvador, Mario Cuenca Sandoval, Marta Zafrilla, Mertxe Manso, Miguel Ángel Contreras, Miguel Mejía Pérez, Nacho Abad, Nacho Montoto, Pablo Fidalgo Lareo, Rafael Calero, Rafael Espejo, Rafael Saravia, Raquel Lanseros, Raúl Díaz Rosales, Rubén Romero Sánchez, Sergi Puertas, Sofía Rhei, Sonia Betancort, Vicente Luis Mora, Vicente Muñoz Álvarez, Yolanda Castaño.



B.S.: Strange form of life, Will Oldham

Provisto de esencias



Siguiendo con los homenajes literarios dedico la entrada de hoy a Rafael Saravia; poeta, editor y fotógrafo malagueño-leonés que conoce como pocos los recovecos del barrio Húmedo, sus tapas y sus vinos.



CARTA DE ASTOR PIAZZOLLA A ALEJANDRA PIZARNIK


Este día marchitará un nuevo tango

al no tenernos de su lado,

al no haberse manchado de café para dos,

butaca compartida en primera sesión,

en nuestras manos la mirada tendida,

calor macerado en un noviembre sin foto en el rellano…

Este día marchitará un nuevo escalofrío,

nos hará contrarios de un mismo sueño aletargado,

cien pasos para este brindis,

al primer grito romperé en llanto,

sal y azúcar para no caer en este cotidiano espanto.



(De Desprovisto de esencias. Renacimiento, 2008)




B.S.: Milonga del ángel, Astor Piazzolla

Vía cansada


He compartido estos días risas y calles con dos excelentes nombres de la poesía actual. Como agradecimiento a su generosa hospitalidad y reflejo de lo agotador que pueden llegar a ser los vagones de la melancolía dejo aquí una muestra en verso:


VÍA CANSADA

Entre un pecho y la bala que lo busca
hay la misma distancia
que existe entre los dedos y el gatillo.
La muerte no se mide por pulgadas.
En la tarde, la niebla
tiene forma de adiós.
Ella está sola al lado de la vía.
Mira el tren que se aleja
cada vez más pequeño, cada vez más lejano
igual que una canción envejecida.
Puede extender la mano contra el sol del oeste.
En ese instante, el tren
le cabe entre dos dedos.
Entonces piensa: Este es el tamaño
exacto de mi vida.
Sin embargo, ya sabe
que las cosas que el tren arrastra lejos
no cabrán nunca más
entre su pecho y el último segundo
en que su corazón siga latiendo.
La vida es un asunto
que no puede medirse por pulgadas.
Es una tarde pálida. Ella sigue mirando,
inmóvil como el tiempo de los ejecutados.
Trata de calcular la lejanía
que existe entre ella misma
y sus mejores sueños.
La ilusión es un río
que no puede medirse con las manos.
En medio del andén, detenida en el tiempo,
una mujer aprende que marcharse
es una nueva forma de seguir estando
siempre en alguna parte.

(De La acacia roja. Colección Microfronteras. Ediciones Tres Fronteras, 2008)


B.S.: Crooked lines, M. Ward

Beso


Y él me dijo:
Si pudiera besarte, lo haría subido a un verso; con ritmo, profundidad, rodeado de metáforas y salpicado de dobles sentidos. Porque si algún día alcanzo tu imagen real, el puente que une la ilusión y el misterio caería dejando rodar los endecasílabos del aire. Dejemos las metáforas rotas para el viento, yo prefiero mirarte desde un poema.

Desde entonces, yo sigo soñando sus labios. Está claro, los poetas nunca fueron amantes realistas.




B.S.: Kristen Diable

Minutero


Minutero

Sostengo la brevedad de tu piel
como el anillo de culpa
que aprieta el alma los domingos.

Róbame, te pido, el silencio de las manos.
Fatiguemos juntos las rutinas.

Si te regalas, amor,
ahogaré relojes en tu cuerpo.
Sólo entonces
dejará el minutero de tartamudear tus horas.
Despidamos a las azafatas del olvido.
Derrotemos a la muerte cada día.

(De El suicidio de los relojes, Creajoven, 2005)




B.S.: Aspetta mi, Pink Martitni y Timing is crucial, Russian Red

Teoría audiovisual (o yo sin ti)

Una obsesión. Un sueño recurrente. Una secuencia en re-play.



Teoría audiovisual (o yo sin ti)


Serás elemento figurativo fuera de campo
aunque intente
ocularizar la dicha con tus ojos sobre mi piel
quedará la escena vacía de ti
repitiéndose l e n t o el r i t m o
sin tu primer plano en mi retina
y yo imaginando flash forward de tu mano
converjo un montaje de miradas
que iluminen esta fotografía de ti
discurriendo en picado hacia un fundido en negro

(De Toma sostenida, Editora Regional, 2005)



B.S.O.: Negativo de Nudo zurdo
Imagen: ohmagpie

Roads



Roads

Un semáforo detuvo
a Portishead en la noche absoluta.
La ciudad era entonces una selva
de minutos kilométricos
y desde un coche fortuito
cayó la canción
que te recuerda a ti misma
y te acomoda el insomnio.

Por qué ciertas melodías
provocan el mismo naufragio
que reconocerse en un superocho
en forma de niña triste de cuatro años.

El semáforo suspende los compases
con la breve eternidad con que la muerte
te guiñaría el ojo en una fiesta de disfraces.

Después queda sólo el atisbo de la verdad
y un recuerdo de espejo roto en movimiento.
Las horas van diluyendo las comparaciones
y las fronteras de la realidad se acomodan con el día.

Nunca sabrás qué niña de cuatro años
conducía aquel coche,
ni tampoco qué máscara ocultaba su muerte.

Los pasos de Eurídice entre los versos de Antonio Aguilar

Abrir la caja de tormentas puede desangrar la luna o alterar la ley de la gravedad. La palabra armada sobre el verso puede llamar al llanto o a la risa, al escalofrío y al deseo. Puede disimular la vacuidad de la rutina y enfocar la visión de lo real.
Discutía no hace mucho con un escritor sobre el tizne de biografía que dejamos en los textos y la única conclusión que extraje fue: "qué más da de dónde surja la historia". Tiene nuestra mente necesidad de ficción y la literatura busca hacerse real en nuestra mente. Para qué distinguir qué es recuerdo de vida y qué recorte de palabras de otro. No siempre importa. Huellas dejan, al fin y al cabo. Sólo necesitamos que esas huellas parezcan reales en el momento de la lectura.


Nos convertimos en dueños de la ficción que nos recorre página a página. Asesinamos, besamos, huimos, caemos, volamos. Y qué más da si surge la historia de la imaginación o de la vida misma. Más interesante será cómo aparezca ante nuestros ojos.

Encontramos escritores que se confiesan, escritores que se reinventan, escritores que se falsean, escritores que huyen, escritores que crean. Nada importa quién escriba ni el porqué si la palabra cala.

En los siguientes versos hay lluvia que moja sin gotas, silencios con palabras y dientes sin sonrisa. Hablaría algo de su autor pero Antonio Aguilar también aparece en google y con decir que fue accésit del Adonais, premio Antonio Oliver Belmás o Federico García Lorca cumplo con la nota biográfica. Compartimos profesión y algún amigo, aunque le pido sus versos por admiración, no por camaradería.


BIENVENIDA

Se levantó y apenas hizo ruido.
Arrastró su maleta hasta la puerta.
Un tropel de caballos cercenó
la luz de la mañana,
y como quien
no era capaz de descender al hades
detrás del sueño de una eurídice cualquiera,
no hizo nada, tan solo se giró en la cama
para no ver. Duró un instante,
de pronto la ciudad con sus corceles
se hizo dueña del cielo y del infierno.

Y una luz recorrió aquel cielo raso
con su fulgor.
Aún quedaba un rato
antes de que sonasen las alarmas,
y ya no pudo conciliar el sueño.


PASEO

Un recuerdo de entonces solo, dices,
uno que valga el cielo raso,
el titilar de aquellas ramas de un color
rojizo que desnudan el invierno,
el tocón de madera,
el aire fresco de la tarde,
una canción lejana,
el tacto, que recuerde el tacto,
el brazo que rodea la cintura,
tu cuerpo acompasado a su pequeño
cuerpo, la luz, la sombra de la noche
que acecha entre las copas de los árboles.

Un recuerdo tan solo, uno,
dices, para que sea fácil,
para que no nos cueste
olvidarlo, tan fácil
como un chasquido de los dedos

y luego nada.

Antonio Aguilar Rodríguez
(inéditos)




B.S.O.: Nina Simone, "Little girl blue"

Su sequía era mi sed o un río hasta Tropovski

Algunas tardes entretengo las horas enseñando la diferencia entre el indicativo y el subjuntivo; otras visitando los cuentos que acaba de publicar Manuel Moyano en Menoscuarto Ediciones y otras aprendo con Julia Morote o Aurora Gil Bohórquez cómo afrontar el día a día de forma más creativa con nuestros alumnos. En eso último estaba hace unas semanas cuando le hice prometer a José Óscar López que me cedería uno de sus geniales apuntes gráficos para este blog; siempre, claro está, que los acompañara de sus versos. El tío se ha hecho de rogar, pero aquí me lo manda todo por fin.



UNA CASA, UN RÍO

1
Tuvimos una casa alguna vez
al borde de un camino
hacia ninguna parte.

Después de la labor mirábamos la tarde,
veíamos pasar a los viajeros.

Debajo de la luna
el mundo era un océano.

Algunos nos hablaban de ciudades fantásticas
al cabo de la herida misteriosa,
visiones imposibles en los ojos del nómada.

Cuando se iban, ella
era todo mi país.

Tuvimos una casa junto a un río de tierra,
recuerdo que una vez
llovió toda la noche,
caían las estrellas
hechas agua,

medusas diluidas en sus manos.














2
Hundí mi rostro en esa tierra,
y esa tierra
era mis ojos.

Su sequía
era mi sed.
Pero hubo un mar allí
alguna vez,
lo sé.

Y yo era un río.



José Óscar López
http://joseoscarlopez.blogspot.com/m/


B.S.: Space oddity, David Bowie

Homenaje a omenage


Para hacer un homenaje digno sé que debería inspirarme en el texto en cuestión, releer las mayúsculas que Ben Clark titula "Omenage al último post de A. Grado Cero" y escribir algo que enriquezca al lector. Pero sinceramente lo que hoy me apetece es pegar aquí un texto que leí en el blog Del verso y lo adverso 2.0 y dejarme de tonterías que vayan a llevarme directamente al ridículo.
Os diré, eso sí, que estuve dudando entre este texto (extraído del último poemario publicado del autor "MEMORÍA", Editorial Huacanamo, 2008) y el poema Árboles (mágica escalada a la belleza del verso). Quizá ha sido por Schubert (que se tapa los oídos cuando mi padre se sienta al ordenador), por ese bello temblor que atraviesa el poema o por ese final lleno de luz que me he terminado convenciendo de trascribir estos versos mayúsculos. Ahí quedan.


SUELO ESCRIBIR APORREANDO EL TECLADO PORQUE TOCO A SCHUBERT CON LA MISMA MALA HOSTIA. EL RESULTADO, COMO EL SONIDO, NO IMPORTA Y ME CONSUELA SABER QUE LLEGARÁ –PRONTO NO LO DUDEN– LA HECATOMBE BINARIA, EL I-APOCALIPSIS DE LA RED DE CHARLOTTE. HASTA ENTONCES PERMANEZCO AQUÍ, SUSPENDIDO, COLGADO EN EL SENTIDO MÁS TELECINQUERO DE LA PALABRA. NO ME AVERGÜENZA ECHAR DE MENOS LA GAME BOY QUE MI MADRE –QUIEN ME LA COMPRÓ– JURABA ME LLEVARÍA A LA CEGUERA O, Y ESTO SIN DUDA, A LLEVAR GAFAS. HOY VEO PERFECTAMENTE Y ESTOY MÁS GORDO QUE NUNCA. HAY COSAS QUE UNA MADRE NO AVISA. SUELO ESCRIBIR AMENAZADO POR MI RECUERDO TURÍSTICO DE THERESIENSTADT, POR LAS ESBELTAS AMERICANAS QUE NO CREYERON EN EL HOLOCAUSTO HASTA LEER TRES DE LOS 97,297 NOMBRES QUE ALGUIEN ESCRIBIÓ CON TIZA SOBRE EL SUELO DE CHEQUIA. OH MY GOD. MY GOD Y TU PUTA MADRE GUAPA Y LO BUENA QUE ESTÁS CUANDO TIEMBLAS. CUANDO LEO, EN CAMBIO, PIENSO EN KLAUS KINSKI DICIÉNDOLE A ISABELLE ADJANI QUE HAY COSAS MUCHO PEORES QUE LA MUERTE. LEER, POR EJEMPLO. INTENTAR QUE OTRO LEA (MUCHO PEOR) SON, QUIZÁ, DOS DE LAS COSAS QUE SUGERÍA EL MELANCÓLICO VAMPIRO. YO, POR ESO, SUELO ESCRIBIR APORREANDO EL TECLADO; PORQUE SI BIEN ES CIERTO QUE HAY COSAS PEORES QUE LA MUERTE NADIE HA DICHO QUE EXISTAN COSAS MEJORES QUE LA VIDA.

De vuelta al cole


Después de tanto tiempo sin publicar ninguna entrada y ahora que por fin no encuentro excusas en las oposiciones, me planteo qué escribir tras tantos meses. Le echaré el mérito de esta entrada a Aurora Gil Bohórquez por darme un idea paara trabajar con mis alumnos del instituto. Copiando la estructura del poema "El desayuno", de Luis Alberto de Cuenca, el viernes logré escribir con cada grupo unos versos dignos de ser expuestos. Y es que me he negado a admitir que la educación sea una cuestión imposible y que la magia de las letras no pueda atrapar a los jóvenes de hoy. Copio aquí el poema que escribieron en 1ºFF y a continuación el texto original. ¿Tiene tanto que envidiar el final de mis chicos al del original?


Me gustas cuando comes sandía,
cuando te haces la tonta,
cuando pasas de mí
y me siento apenado.
Me gustas cuando ríes
y llenas de amor mi corazón,
o cuando vas al retrete
o cuando estudias en voz alta
y aprendo lo que es amar
(que es lo que llevo dentro)
o cuando juegas a besarme.
Pero aún me gustas más cuando estás en la cama
diciendo tonterías como que me amas,
como que te he hecho sufrir
y me perdonas.

(Autores: Cristian Herrera, Antonio Gómez, Victoria María, María Piedad Cano, Alba Salmerón, Daniel Vázquez)

EL DESAYUNO (Luis Alberto de Cuenca)
Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».

Poética del tubo


Ahí va un poema de "Música para ascensores", libro con el que José Daniel Espejo ganó el Olvier Belmás 2006. En los versos de Joseda no es el diablo quien viste de Prada sino el Vacío de Armani. En sus versos, que huelen a insomnio y a peces voladores, quedan reflejados los "placeres irrenunciables" del autor (la brisa del mar y los pasteles de carne y la voz de Keren Ann y a Miyazaki) y no puedo sino acordarme del tito Woody en "Manhattan" con su lista propia: "las películas suecas, La Educación Sentimental de Flaubert, Marlon Brando, Frank Sinatra, las peras y manzanas de Cézanne, la cara de Tracy...".

Mientras suben y bajan dubitativos los ascensores por sus páginas, la voz de Joseda (inusual, fresca, auténtica) dialoga de frente con el verso y es una conversación íntima a la que asistimos como testigos de algo más que la palabra. Así, "y donde no había/nada de nada/aparecen sonidos, palabras, el principio de un poema/con pocas posibilidades de ponerse de pie". Y suenan ecos de Sánchez Rosillo ("La vida entera, dice/apostada en el segundo en el que nazca/la palabra necesaria en donde nada había"), la voz de Nina Persson tiñendo al silencio de rubio, el sudor frío que duerme en el fondo de las preguntas sin respuesta, poemas que sueltan amarras en la noche, letras recuperadas del olvido.
Sus versos derrotan al lector, lo despiertan con ritmos a contratiempo de la rutina. Leer a Joseda es no salir ileso.
Así que no, no nos sobra tus poemas, Joseda, a pesar de que digas que "esta canción es instrumental/y tus poemas sobran".


POÉTICA DEL TUBO

Primero tomaremos una carretera de Montaña
Y a esta Montaña la llamaremos de muchas maneras
Una por cada uno de sus nombres
Que son muchos. Tras un número variable
De curvas llegaremos al Pantano
Y a este Pantano no lo llamaremos de ninguna
Manera pues no tiene nombre
O éste es secreto. Bucearemos.
Llegaremos al Pueblo sumergido
Y a este Pueblo lo llamaremos Infancia
Y buscaremos Nuestra Casa. A esta Casa
La llamaremos Nuestra. Abriremos la puerta,
Nos adentraremos. En el pasillo
Veremos una Línea Roja pintada en el suelo
Que no recordaremos, y a esta
Línea Roja la llamaremos El Punto
De No Retorno. Avanzaremos.
Buscaremos nuestro cuarto y en él
Un Tubo vertical, a la altura de la cara.
A este Tubo por fin lo llamaremos Poesía.
Por Él se puede hablar, se puede respirar,
Pero tendremos en cuenta que es ésta
Una alegoría de las realistas, que la casa
Se encuentra a muchos metros de profundidad,
Y costará trabajar los pulmones,
Y después no olvidaremos los ejercicios
De la indispensable descompresión.


B.S.O.: "El último habitante del planeta", Mastretta

15,95€

No quiero seguir presumiendo de pereza pero después de unos días sin escribir nada en el blog voy a transcribir un poemilla que Care Santos me ha publicado en su sección BIBLIOTECA. Así aprovecho además para hablaros de ella porque sé que a pesar de tener abundantes publicaciones de novela para adultos, adolescentes y niños de varios géneros hay quien no conoce a Care Santos. Os recomiendo "El síndrome Bovary" aunque en su página podéis ver todo lo que tiene publicado. Su página es muy completa (www.caresantos.com) y además de leer su biografía, ver sus publicaciones, premios y fotos ofrece un lugar para leer textos de Elena Medel o Félix J. Palma, entre otros.



15,95€

Puedo
arrancar de cuajo
la melancolía con la profunda
conversación de cotilleo, destripar
la poética de la separación de bienes, ahondar
en la magia de las exclusivas millonarias, salvarme
del tedio con acusaciones televisadas de infidelidad o estupro.

Pero sé
que al final
el vacío inasible
cicatrizará tan sólo
con ese vestido de rebajas
que acabaré comprándome:
15´95 € y una promesa de belleza



B.S.O.: "Vai", Tom Zé