Los autores del meteorito

Me encanta la marcianada, ¡y nunca mejor dicho! ¿A quién se le ocurrirán estas cosas?



INAUGURACIÓN DEL PASEO DE LAS LETRAS EN MOLINA DE SEGURA




En los últimos años, Molina de Segura se ha convertido en un foco de actividad cultural, destacando especialmente la actividad literaria. Por un lado, gracias a los eventos organizados desde la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento, tales como el Premio Setenil, el ciclo Escritores en su Tinta, la Primavera del Libro o la publicación de títulos propios. Por otro lado, gracias a la sorprendente aparición en poco tiempo de numerosos escritores nacidos o residentes en la ciudad que publican en editoriales de ámbito nacional.

El lunes 28 de marzo, a las 19:00 h, se inaugura el Paseo de las Letras en el Parque de la Compañía, junto al Ayuntamiento, con 10 placas dedicadas a otros tantos escritores nacidos o residentes en Molina de Segura. A modo del hollywoodiense Paseo de la Fama, este nuevo bulevar se hace eco de la eclosión literaria que está experimentando la ciudad. El motivo gráfico de dichas placas no será una estrella, sino un meteorito, pues una curiosa leyenda relaciona esta confluencia de escritores con la caída sobre Molina de Segura, en 1858, del mayor meteorito jamás registrado en España.

La lista de los 10 escritores que figuran en esta primera puesta de placas se ha escogido teniendo en cuenta que sean nacidos o residentes en Molina de Segura y que hayan publicado al menos una obra de ficción, como autor único, en alguna editorial de ámbito nacional, excluyéndose ediciones públicas y autoediciones. En todo caso, se trata de una lista abierta, que se ampliará con los años. Los 10 escritores son, ordenados cronológicamente, Salvador García Aguilar, Elías Meana, Lola López Mondéjar, Paco López Mengual, Pablo de Aguilar González, Manuel Moyano, Rubén Castillo Gallego, Jerónimo TristanteMarta Zafrilla y Lorena Moreno.

Ciclo "La palabra creadora"

Que no haya luego reprimendas si nadie recibe invitaciones.
El martes intervengo en el Ciclo "La palabra creadora. Literatura en Murcia: poetas y narradores". Ya veremos como qué voy, ahora que no me siento ni una cosa ni la otra. A ver.

Será el martes 14 a las 19:00 en el Hemiciclo de la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia.

Espero tener la garganta a tono para entonces.


Los libros del guisantito

Sirva esta entrada para anunciar que paso a escribir regularmente en otro blog, Los libros del Guisantito. Utilizo para ello un hermoso poema de Joseda Espejo. Sus versos resultan duros tal vez, pero la intensidad es bella incluso desde la propia tristeza.

Encontraréis en Los libros del Guisantito un diario de lecturas de libros infantiles y álbumes ilustrados. Casi a diario leo en voz alta para mi panza y el guisantito que en ella crece. Con música (siempre buena música de fondo) me dirijo a mi pequeño transmitiéndole mi curiosidad y entusiasmo por las letras y las bonitas ilustraciones que suelen acompañar a estos libros para pequeños y no tan pequeños lectores.

Mojaos en la esperanza de estos versos de Joseda Espejo que siempre me han dado fuerza. Más ahora que he de luchar por dos.



MIGUELITO BATTLES THE PINK ROBOTS


Yo que tanto sabía, sobre el papel, de la Nada
no sabía que la Nada consistía en despertarse
un lunes a las dos con la cama empapada
y que aquello fuera sangre, y que la sangre viniera
del útero de Charo embarazada de tres meses
de mi pequeño, mi amado, mi precioso hijo Miguel.

La Nada prosiguió en una sala de urgencias,
una médico que dijo que no había nada que hacer
y nos mandó para casa, a esperar un milagro,
durante dos días. Qué sabía yo, de la Nada,
o la Nada de mí, y ahí nos vimos las caras,
nos sacudimos bien. Y los días pasaron,
pero no como días normales hechos de tiempo,
sino como libros eternos, de páginas iguales.
Te dije tantas, tantas veces las mismas frases
que me dio miedo que te hartaras de mí.
Te dije agárrate, quédate ahí con la mamma,
te dije ven, o salta de este lado,
o dame la mano hasta que se olviden de ti
éstos que vienen a buscarte, y sobre todo
te dije, Miguel, tienes que ver esto,
tienes que ver esto, muchachito, vas a ver.

Entonces yo, que tanto había leído de la Nada,
me preguntaba sorprendido: ¿qué tiene que ver?
¿qué es eso que estás viendo tan valioso
ahora, tras tus cursos de la Nada,
tu licenciatura en Nada, qué hay que merezca
ser visto, que no te puedes perder?
Ah, era ésa una pregunta difícil.
Yo ya sabía la respuesta, pero aún
no podía formularla, y miraba
las montañas del sur de la ciudad
repletas de pinos tostados, los árboles de las aceras,
lo poco que a mediodía en julio se ve
sin gafas de sol ni haber dormido,
más que nada miraba las chicas,
las nubes en fuga, el cielo azul
y repetía: Miguel,
tienes que ver esto, cómo puedes decirme
que vas a dejarlo todo, que te largas
a estudiar el lenguaje de las sombras
con todo lo que tengo que enseñarte,
con todo lo que aún no has visto por aquí,
pequeño Miguel.

Y llegó el jueves como llega
hasta en las pesadillas el final de la escalera
y te vimos moverte en una ecografía
con el corazón a ciento diez, y sonreímos,
y a mí volvieron las voces a preguntarme
qué era eso que había que ver
tan importante, si no creía en la Nada
y en el Existencialismo, yo, tan leído,
que qué pasaba con Beckett, entonces, que le dijera
a él lo que a Miguel un poco antes,
que volviera al redil. Y contesté:
qué coño. Y repetí: qué coño, señores,
de acuerdo que no hay Dios, pero qué importa
si tenemos esto otro: las montañas,
el camino hacia la playa (en ese punto
los dejé solos y hablé para Miguel),
y la brisa del mar y los pasteles de carne
y la voz de Keren Ann y a Miyazaki
y los libros de Žižek y los pechos de tu mamma,
cómo puedes pensar en perdértelo sin probar,
cómo puedes desertar sin hacerte tu lista
de placeres irrenunciables, contrastándolos todos,
sabiendo de qué hablas cuando hablas de amor.
Otra cosa no te doy, pero es suficiente,
y a cambio nada pido. O si acaso
que no te hagas concejal de Urbanismo
ni traficante de armas, que no le cuentes
a las madres de tus amigos
las palabras que te enseño en este poema,
lo mal que hablamos, tú y yo, cuando decimos la verdad,
los terribles insultos que lanzamos a los siervos de la Nada.


B.S.: Yoshimi battles the pink robots, de Flaming lips

A menear el bombo





Once





















Si no me evaporara el dichoso calorcito, me acurrucaría con una manta para ver de nuevo Once en el sofá.



Los viajes del viento


Hace un par de semanas me embobé como una tonta con Los viajes del viento, largometraje del director colombiano Ciro Guerra. Aunque el cerrado acento de los actores me limitó en la comprensión de algunos de los diálogos, confieso que la intensidad de la historia y la belleza de los paisajes me subyugaron. Este homenaje a la tradición juglaresca y a la profunda pasión que despierta la música, cuenta cómo Ignacio Carrillo es incapaz de cumplir su promesa de abandonar su vida andariega tocando vallenatos de pueblo en pueblo. La leyenda que le da fama cuenta que ganó su instrumento al mismo diablo en un duelo musical.

Ignoro si el maestro Richard Galliano logró su carismático sonido en semejantes circunstancias, aunque cierto es, que su magia carece de tintes maléficos. Más al contrario, con su acordeón es capaz de abrir cálidos paisajes en quien lo escucha, logrando una luz viva, ya con colores melancólicos, ya con la auténtica fruición de la alegría.

Para quien no lo conozca incluyo un vídeo de Tangarian Quartet interpretando "Chat Pître". Es una limosna hasta que vuelva por cuarta vez por estas tierras.





Va también el tráiler de Los viajes del viento:

De oca en oca



El pasado 11 de mayo visité en Cartagena el IES Almirante Bastarreche. Disfruté de lo lindo viendo los juegos que los profesores habían preparado para acercar la historia de la ciudad hasta el encuentro de la literatura. Habían convertido al barrio en un gran tablero y como experimentados investigadores los chicos solucionaron cada pista del juego.

Aunque no estuve presente el día del concurso, sí pude admirar en mi visita algunos trabajos relacionados con la lectura de "Mensaje cifrado". Se me quedan adheridos en el recuerdo no sólo la satisfacción de ver actividades tan originales relacionadas con el libro, sino una gran envidia por esa edad tan mágica en la que todo se vive con tal intensidad. ¡Espero no haber perdido aún la curiosidad ni las ganas de entonces!

Agradezco desde aquí no sólo a los profesores de estos alumnos su mano guía, también a todos los alumnos allí presentes y en especial a mi presentadora (¡toda una profesional!).