Happy hour

Compras, adornos, regalos, recetas, llamadas, frío y bombillitas. ¿Alguien pide más? ¿Dolor de espalda tal vez?

Frases hechas

Quien me conoce me ha visto más de una vez el plumero y sabe que son pocas las frases hechas que consigo decir como Dios manda. Ignoro si es porque tengo la cabeza a pájaros, pero no hay tu tía, oye, no logro usarlas en las ocasiones acertadas y las esclafo sin ton ni son o directamente las hago polvo. Lo cierto es que siempre me han despertado curiosidad. Hoy, por ejemplo, le he escuchado una a mi abuela que no recordaba haber oído jamás: sacudir la estera. La ha soltado mientras me hablaba de un periodista al que admira mucho y he sobrentendido que se refería a que el personaje en cuestión pone los puntos sobre las íes y dice lo que hay que decir. Me la anoto. Espero emplearla correctamente.


Cancioncica






















Mary & Max



Tarde de película.
Veo anonadada la cinta con actores de plastilina "Mary & MaX" y descubro qué tienen en común una niña australiana y un neoyorkino con síndrome de Asperger. La casualidad hace surgir una profunda amistad por correspondencia entre los dos protagonistas que buscan expresar sus temores y dudas. La estética timburtoniana esconde un guión lleno de humor negro y dudas existenciales. A los dolorosos interrogantes nacidos de la soledad se añaden otros más livianos como si las ovejas encogen cuando llueve, por qué los viejos se ponen los pantalones tan arriba, si a los gansos se les pone la piel de gallina o si un taxista debe pagar al cliente cuando conduce marcha atrás.
Avisados quedáis: no se trata de una obra típica de animación, pero si buscáis originalidad quedaréis satisfechos con esta película.


Les etoiles




















Me la presentó el amigo Joaquín y cada día me gusta más.
Os dejo un par de muestras de la sensualidad de Melody Gardot:















Escenas 4

El autoestop de "Sucedió una noche", el meneo escapista en "Danny Rose", los probadores de "El año que mis padres se fueron de vacaciones", la chaqueta azul compartida en "Cerezos en flor", las marcas de bolígrafo del vientre en "Sueños de juventud", el baile final en "Cuscús", las pestañas de Pe en "Elegy", el tiovivo de "Frozen river", las entradas de cine en "Shrink", el árbol de "Margot y la boda", las bengalas en "Vals con Bashir".

Cayman Islands



Ahí va la letra:

Through the alleyways to cool off in the shadows, then into the street following the water. There's a bearded man paddling in his canoe, looks as if he has come all the way from the Cayman Islands. These canals, it seems, they all go in circles, places look the same, and we're the only difference. The wind is in your hair, it's covering my view. I'm holding on to you, on a bike we've hired until tomorrow. If only they could see, if only they had been here, they would understand, how someone could have chosen to go the length I've gone, to spend just one day riding. Holding on to you, I never thought it would be this clear.

Jarrones rotos


Ayer rompí un jarrón en tres. Plof. Me corté en un dedo al recogerlo del suelo y al ver brotar la sangre en mi meñique me acordé de los versos de cierto poerma.



guijarros y carmín

una rodilla ensangrentada

y el rímel corrido

entre las piernas

la paliza me la debías

-no preparé a tiempo la cena

merecía el latigazo con el cinturón de cuero

-era cierto que me habían visto con otro

era tu deber saltarme un diente

-no me acosté con él pero deseé hacerlo

era justo que me jodieras dos costillas

-encontraste la cama sin preparar

y la comida deshecha

tenías derecho a abrirme el labio

-a pesar de tus gritos no pedí perdón

ni grité hijoputa mientras me molías a palos

no lloré al ver de nuevo sangre en mi camisa

no pedí perdón

ni grité

ni lloré tampoco

cuando alejándote de

espaldas te rompí la cabeza con

el horrible jarrón que

nos regaló tu madre por navidad.

Puto jarrón.

Me corté en un dedo con

su horrible cerámica pintada con

flores azules.

The water


Uma canção tão triste


Quien soñó con huracanes lo sabe; a veces puede colarse la melodía de una bossa-nova entre los pliegues de la noche.


Meu amor,

vou cantar-te

uma canção tão triste

que nenhum deus vai abrir

a janela deste poema.


Meu amor,

vou escrever-te

uma canção tão triste

que nenhum anjo estenderá as suas asas

nesta melodia.


Meu amor,

vou fazer-te

uma canção tão triste

que nehum passarinho vai elevar

o seu canto neste verso.


Mas agora que eu pensei

que esta canção poderia ser a mais triste

é que o céu abriu e eu pude ver a tua luz.

(Obrigada, Filipa Cardoso, pela tua ajuda)


El pájaro


Primero lo achaqué a la muda veraniega de plumaje, pero terminaba septiembre y las plumas negras seguían apareciendo en el patio. La explicación dejó de convencerme en octubre; en ningún otro verano habían aparecido plumas completamente negras y mucho menos con aquel tamaño. Pensé que quizá nuestros vecinos habrían adquirido una urraca doméstica, pero a través de discretas indagaciones me aseguré de que no tenían mascota alguna.

Nuevas plumas aparecen cada día salpicando de un luto volátil las losas de mi patio. He vuelto a fumar para tener una excusa y sorprender in fraganti al misterio plumado. Resultaban ya sospechosas las salidas frecuentes en pleno invierno y las macetas comenzaban a ahogarse de tanto regarlas. El mes pasado descubrí que también mi vecino se ha dado al tabaco. Lo veo agotar colillas mientras barre pétalos granates como un loco. Es extraño; no encuentro el motivo de la invasión floral, no es época de geranios y en el vecindario nadie tiene rosales en su jardín.



Foto: Inma Alcázar

Con toda palabra


Escuché embobada "Con toda palabra" mientras conducía una mañana en la radio. Es hipnótica. Cuelgo su vídeo y otro del disco recién publicado de Lhasa.


Dance

Spanish Stroll



Sueño


Salvo cuando sueño sé quién soy.



Imagen: oh, magpie

Versos y números


PARA QUÉ SIRVE LA VIDA


Si un Seat Ibiza sale con dos enamorados
que tienen cada uno 150 sueños
de la ciudad de Cáceres a una velocidad media de 120 Km/h
y cincuenta minutos después colisiona con un tren mercancías:
¿cuántos amores y cuántos sueños nos quedan?
Un mercancías más 1 gran amor más 300 sueños
es igual a 1 funeral coma 2 cadáveres.
Razonamiento: sólo el mercancías contabiliza,
el resto de datos viene para despistar.
Si al padre de la chavala le da por liquidar al maquinista,
me llevo uno.


(Versos de Sergi Puertas vía Mozuelo Navaja)

Ángel pagano


Galatea sueña con esferas



Galatea sueña con esferas

Crecen esta noche en mí
cementerios de espigas por pestañas
y un deseo líquido palpitándome en los ojos

el trigo se me alarga hacia tu calle dormida
pero tu ventana se me enreda
y me cambia la piel de nombre
de tanto imaginarte

deberíamos citarnos dormidos
tu techo y el mío unidos por un sueño
a las 6 y 85
entre el laberinto de cebollas y la escalera de cristal

para reconocernos
-pues la apariencia onírica cambia de improviso-
tú llevarás terrones de azúcar en los bolsillos
y yo un mantón de Manila por zapatos

llevaré el rostro del último orgasmo
prométeme tú usar
los ojos del primer beso

si no consigues encontrarme
pregunta por mí al centauro de la autopista 19
recuerda que me conoce como la ciudad de los cajones
(olvidó mi nombre en una carrera de tigres)
él sabe dónde jugamos al mus
la orquídea negra, el río, yo y la luna

intenta no equivocarte
en la última curva del barrio chino
encontrarás un precipicio
donde los quinceañeros enamorados
caen sin remedio
no caigas tú,
pues has de encontrarme
con el alma de par en par
soñado y mío

de lograrlo, prometo no ponerme celosa
si me desdoblo en diez
y te acaricio como lluvia en celo

te adoraré como si estuviera despierta
posaré mis serpientes sobre tu vientre descalzo
y regalaremos a los pájaros sinestesias
con mi boca en tu oído saboreando tu tacto desnudo penetrándome

mi deseo sólo se diferenciará del real por el tic-tac de los relojes
aquí no serán cárcel de labios
sino hamacas líquidas en que adormecernos a la caída de la luna

ah, si no te logro encontrar y despierto
me temo la cama desierta
y el hueco de tu nombre en mi sábana

me temo una noche de insomnio
dibujándote en las espirales de la oscuridad

promete acudir a la cita
y quitarme los cementerios de la mirada

beberme los labios
darme tus penúltimos 500 besos.


En Antología del beso. Mitad Doble Editorial, 2009.




The boy and the tiger


Recuerdos felinos acechan desde el arañazo de la memoria. Quizá hayan transcurrido los relojes necesarios para curar la piel, pero aún no ha cicatrizado el recuerdo. Cada amanecer un tigre me espera insobornable.


Gloria




Orquídea


Cuando me vine a dar cuenta había matado todas y cada una de las plantas de mi hogar. Unas, luego lo comprendí, perecieron ahogadas de sí mismas. Otras fueron secándose al no recibir mirada alguna. Terminé por meterlas en una gran bolsa de basura con macetas incluidas.


Hace cosa de un mes compré una orquídea, una preciosa orquídea blanca. La situé en una estantería visible desde cada punto de mi casa. No sé quién cuida de quién. Lo cierto es que ambas seguimos vivas todavía.



Música: Dance with me y In a manner of speaking de Nouvelle Vague (original de Tuxedomoon)
Imagen: Inma Alcázar (y algún mosquito que otro)

Keren Ann




Pompas fúnebres


—¿Y dice usted que es vidente? —preguntó el encargado de pompas fúnebres.
—¿Qué cree que hago aquí si no?







imagen: ohmapgie
música: Maria Rita

Soy un caballo




B.S.: Volet & Au ralenti de Soy un caballo

Nunca llevo el corazón encima (por si me lo quitan)

Veo de nuevo La flaqueza del bolquevique, ¿y qué me encuentro? Aparte de la belleza pícara de María Valverde y de la magnífica interpretación de Luis Tosar (¡me fascina ese hombre!) me topo con una canción que me pone las pilas y me despierta el recuerdo de mi adolescencia. Extremoduro suena eficazmente en la escena en que todo estalla: el protagonista se estampa contra un coche al despistarse metiendo una cinta en el radiocasette. La dueña del automóvil despierta el odio inmediato del protagonista, que se propondrá putearla hasta la extenuación mediante llamadas anónimas y demás cabronadas. Una mañana la sigue en su coche hasta un instituto. Allí descubrirá un rostro que no podrá olvidar. La joven hermana de su acosada se convertirá en su único pensamiento.

La peli se basa en una novela de Lorenzo Silva. No he tenido reparos en volver a verla aunque no hace demasiados meses que la revisité porque es, doy fe, una versión cinematográfica de la obra más que digna (tanto, que Silva se atreve incluso a dejarse ver en una escena como extra, a la manera de Hitchcock).

Hoy como banda sonora de esta entrada dejo "A fuego" de Extremoduro. No es ni de lejos una de mis canciones favoritas del grupo (había dejado de escucharlo cuando sacó el disco donde figura este corte), pero aquí la cuelgo. Quizá sea por la energía que irradia. Y no me malinterpreten, pero, ¿no dan ganas a veces, más con esta música, de estrellar el coche contra la matrícula trasera de nuestro enemigo?


Benedetti



Rostro de vos

Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.

Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.

Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.





Escenas 3


La radio de Blindness, los maizales de Una historia verdadera, la furgoneta amarilla de My little miss sunshine, Iggy y Tom en Coffee and Cigarettes, las notas de piano y el tictac de Sólo se vive una vez, Edward G. Robinson en Perdición, los versos de Cummings en Hannah y sus hermanas, los gruñidos de Eastwood en Gran Torino, el frío blanco de Déjame entrar, el taxi de Somers Town, los pantys de Blow up, la pistola de A la orilla del cielo, las gafas de sol de Aliento, el rostro impasible de Billy Bob Thornton en El hombre que nunca estuvo allí, los teléfonos de Primera plana, el montaje de Asesinos natos, la llegada del color a Pleasentville, los cigarrillos de Buenas noches y buena suerte, los niños de Slumdog millionaire...




Brigitte Bardot y Serge Gainsbourg: Bonnie & Clyde

Texto de Raúl Vacas


SI PUDIERA

Si pudiera regresar del sol con una cesta de membrillos, nombrarte una vez más entre mis cartas rotas, entregarme a tu piel como a una luz oscura. Si me hablaras de Freud y me besaras dulce en el talón de Aquiles. Si al encender el móvil por las noches me contaran que existes más allá del olvido.

Si pudiera envolverme en tus deseos como los pájaros limpios en el barro. Si pudiera plantar un pensamiento alegre en el rosal del sexo y escarbar con la boca en la raíz de la palabra orgasmo.

Si pudiera ser pasto y precio de tus lágrimas y llorarlas contigo sobre las adelfas. Si me olvidara un verso en el renglón del aire. Si pudiera bañarme en tu saliva después de cada enfado. Si tus palabras crudas no amargaran tanto. Si el corazón del buey que hizo los surcos en tu vientre no hubiera existido. Si la misión del hombre fuera emborracharse. Si la palabra mundo no significara tanto. Si pudiera salvarte con un muerdo y renovar tu carne tras el baño. Si tus ojos me hicieran una seña absurda para hablar contigo, para hacerte cosquillas, para amarte dos horas.
Si pudiera recordar tus pechos con sabor a frutas y robarles bocados a escondidas a la hora del miedo. Si pudiera deshojar tus dudas y tus ojos. Si cuando acabe el mundo y juzguen nuestras vidas y nos condenen uno a uno a escribir los fallos en la piel del otro, pudiera regalarte una oración prohibida. Si pudiera quemarme en tus abrazos. Si al abrir el poema como un higo maduro me encontrara a la muerte por sorpresa y tuviera tus ojos.

Si vivir sólo fuera una excusa cualquiera para no conocerte. Si al jugar con tu risa, como juegan los viejos, olvidara los nombres de las cosas más tontas y pudiera nombrarlas nuevamente. Si defender al hombre de los hombres fuera el principal de los oficios y me sobraran fuerzas para hacerlo. Si una noche cualquiera me tirara a tus muslos como un ave de presa. Si pudiera tenerte, fluctuar en tus sueños, desovar en tu boca, encender tu recuerdo en los más alto.

Si pudiera soñarte y anunciarlo en la prensa, si al volver de la compra me cogieras la mano y acertaras la letra que se esconde en mi puño. Si al tapar las goteras de las nubes más viejas me encontrara algún sueño con olor a pregunta. Si encontrara la aguja que perdiste en tus ojos y lloviera una noche sin temor a mojarnos. Si pudiera ser fruto que se niega a ser visto y llenara tu boca de sabores extraños. Si pudiera este lunes. Si pudiera algún día.


(Raúl Vacas, "Al fondo a la derecha")


Raúl Vacas participa en el ciclo "Lecturas para adolescentes" coordinado por Aurora Gil Bohórquez. Su charla tendrá lugar en la Biblioteca Regional de Murcia a las 20:00 el lunes 4 de mayo.

Imagen: Oh, Magpie
Vídeo: It hurts me too de Karen Dalton


E se domani



E se domani

E se domani
io non potessi
rivedere te?
Mettiamo il caso
che ti sentissi
stanco di me?
Quello che basta
all'altra gente
non mi darà
Nemmeno l'ombra
della perduta
felicità
E se domani
e sottolineo "se"
all'improvviso
perdessi te
Avrei perduto
il mondo intero,
non solo te...
E se domani
e sottolineo "se"
all'improvviso
perdessi te
Avrei perduto
il mondo intero
non solo te...

Mina

Medicine man





La canción del día: "Medicine man", de The hush sound

Ponga un roedor en su vida


Me encantan las pelis de animación. ¿Lo había dicho?
Eso sí, he de decir que desde Ratatouille no lloro de la risa ni me embobo con cada uno de los detalles. No, ni siquiera con Wall·E. Hoy descubro que tampoco Monstruos contra alienígenas va a superar a Remy, la rata cocinera. Pero, ¿qué tendrá esa ratita...? ¿Serán sus bigotes? Puede que me recuerde a alguna de mis añoradas mascotas; eso debe de ser.
Revisando fotos encontré recientemente dos de mis favoritas. En la primera, Jimmy muestra su cuerpo serrano mientras intenta hacerse con un grano de maíz. Fíjense qué torsión de lomo y qué brillo de uñas tenía.
En la segunda, el peludo Luigi asoma su naricilla. ¡Era capaz de dormirse hasta haciéndole perrerías! ¡Las pelis que nos habremos visto juntos! He de decir que esta foto la utilicé para ilustrar una postal de San Valentín. Pido perdón desde aquí a mis vecinos del 5º de entonces. Espero no haberlos asustado al enviarles una impresión a todo color con una declaración de intenciones dirigida a su preciosa hamster rusa. El pobre Luigi nunca obtuvo respuesta. Con lo bien dotado que estaba (de pelo, digo).

1. JIMMY


2. LUIGI




B.S.: Suzie Q de Creedence Clearwater Revival

Porto sentido


Siempre me han llamado la atención los extraños parpadeos eléctricos que nos activan la morriña y nos lanzan hacia el pasado. Olores, palabras, imágenes; cualquier detalle puede impulsarlo. Quién me iba a mí a decir esta mañana que desde una canción de Andrew Bird iba yo a caer en el recuerdo de un concierto de Rui Veloso en Foz. Las estaciones de la memoria me han hecho avanzar sin apenas rozar el empedrado desde el mercado de Bolhão, con sus puestos de frutas y sus tentadoras confiterías, hasta la húmeda Ribeira. Se hará entonces de noche y todas las luces reflejadas en el Duero me harán guiños de estrellas tiritando. Quizá me distraiga unos segundos y sin darme cuenta sean las cinco de la tarde y los niños se lancen al río para paliar el calor de julio. Si no llueve mucho, me apetecería entrar en el atardecer desde el Palacio de Cristal. El Piolho no queda lejos, y con la hora que va siendo, no vendría mal una francesinha.





B.S.: Skin is, my (Andrew Bird) y Porto sentido (Rui Veloso)

Letra a letra


Leyeron mis ojos no hace demasiado tiempo un relato revelador, y quizá hasta profético, que me impactó como sólo lo pueden hacer las buenas historias. Narraba en "La gangrena del habla" Miguel Sánchez Robles cómo la humanidad iba olvidando una a una las palabras con las que nombramos el mundo. Mi escasa y selectiva memoria variará el orden, pero creo recordar que el primero en cerciorarse del extraño suceso era un atento y curioso poeta, después los noticiarios y por último, cómo no, los estudiosos y políticos. Olvidar palabras se considera algo poco transcendente en el discurrir cotidiano, pero eso que al principio parece una mera curiosidad para añadir al final del telediario (junto al robot que interpreta canciones de Peret y los bostezos de una foca albina) se acaba convirtiendo en una cuestión de estado. He de suponer que al final de la narración las palabras regresan a nuestras mentes y bocas, vigorizando así el valor que depositamos en ellas.


Tras la lectura de este relato me pregunté cuáles serían aquellas palabras que no querría olvidar nunca. Encontré que sin ciertos vocablos, instalados ya en mi rutina verbal, quedarían cojas muchas de mis frases. Con otras, olvidaría ciertas realidades que hubiera preferido no conocer nunca. Por fin, podría darse el caso de perder palabras que admiro por su mismo sonido o por su esbelta grafía. Hay palabras tan bellas que sin duda las enmarcaría a cuerpo 72 en una susurrante helvética. Recuerdo ahora que de niña jugaba a buscar palabras que llamaran mi atención para escribirlas una y otra vez hasta difuminar su sentido. Más de una vez atravesé con ellas mi entonces ingenua visión del infinito. Disculpad, por tanto, si alguna vez la imprecisión se apodera de alguna de esas palabras tan embaucadoras. Reconoced también que ellas mismas se lo fueron buscando. Faltaba más, las muy bellacas siempre se salen con la suya.





Imagen: Germinal de Julio Reija
Música: Artie interpretando a Cole

Antología del beso



Julio César Jiménez Moreno ha conseguido reunir a 83 personajes para que incluyan sus poemas en una antología sobre el beso. Edita Mitad Doble y este mes hay previstas varias presentaciones del libro en diversas ciudades de la península. Copio todos los nombres de los antologados a continuación, ¡espero no dejarme a ninguno! Son bastantes los amigos y aún más numeroso resulta el número de poetas admirados. En cuanto llegue a mis manos un ejemplar de la antología colaré algún verso y contaré más detalles.


Agustín Sierra, Agustín Calvo Galán, Alejandro Pedregosa, Ana Tapia, Ana Vidal Egea,Andrés Neuman, Ángel Manuel Gómez Espada, Ángela Jiménez Pérez, Ángela Torrijo, Antonia Ortega Urbano, Antonio Aguilar, Antonio Blanco, Antonio Méndez Rubio, Antonio Mialdea, Antonio Orihuela, Antonio Praena, Antonio Quesada, Athina-Styliani, Michou Rorris, Augusto López, Begoña Callejón Aliaga, Ben Clark, Carmen López, Caterina Valdés, Cristina Consuegra Abal, Daniel Lázaro Abolafio, David Delfín, David Leo García, Eduardo Chivite, Elena Medel, Enrique Falcón, Estefanía Rodero Sanz, Diego Vaya, Estíbaliz Espinosa, Fátima Nunhez Delgado, Ernesto García López, Fernando Valverde, Francisco Cenamor, Francisco León, Francisco Onieva, Ignacio García Cabrera, Iker Biguri, Inés Toledo, Inma Luna, Isabel Bono, Isabel Perez Montalban, Izaskun Gracia, Javier Almuzara, José Blanco, José Daniel García, José Enrique Salcedo, Jose Luis Abraham, José Luis Pérez Pastor, José Luis Piquero, Josefa Parra, Juan Andres Garcia Román, Juan Carlos Abril, Juan Carlos Martínez Manzano, Luis Bagué, Luis Luna, Mª Lourdes De Abajo Fernández, Marga Blanco Samos, María Inmaculada Fernández Barjola, María Salvador, Mario Cuenca Sandoval, Marta Zafrilla, Mertxe Manso, Miguel Ángel Contreras, Miguel Mejía Pérez, Nacho Abad, Nacho Montoto, Pablo Fidalgo Lareo, Rafael Calero, Rafael Espejo, Rafael Saravia, Raquel Lanseros, Raúl Díaz Rosales, Rubén Romero Sánchez, Sergi Puertas, Sofía Rhei, Sonia Betancort, Vicente Luis Mora, Vicente Muñoz Álvarez, Yolanda Castaño.



B.S.: Strange form of life, Will Oldham

Provisto de esencias



Siguiendo con los homenajes literarios dedico la entrada de hoy a Rafael Saravia; poeta, editor y fotógrafo malagueño-leonés que conoce como pocos los recovecos del barrio Húmedo, sus tapas y sus vinos.



CARTA DE ASTOR PIAZZOLLA A ALEJANDRA PIZARNIK


Este día marchitará un nuevo tango

al no tenernos de su lado,

al no haberse manchado de café para dos,

butaca compartida en primera sesión,

en nuestras manos la mirada tendida,

calor macerado en un noviembre sin foto en el rellano…

Este día marchitará un nuevo escalofrío,

nos hará contrarios de un mismo sueño aletargado,

cien pasos para este brindis,

al primer grito romperé en llanto,

sal y azúcar para no caer en este cotidiano espanto.



(De Desprovisto de esencias. Renacimiento, 2008)




B.S.: Milonga del ángel, Astor Piazzolla

Vía cansada


He compartido estos días risas y calles con dos excelentes nombres de la poesía actual. Como agradecimiento a su generosa hospitalidad y reflejo de lo agotador que pueden llegar a ser los vagones de la melancolía dejo aquí una muestra en verso:


VÍA CANSADA

Entre un pecho y la bala que lo busca
hay la misma distancia
que existe entre los dedos y el gatillo.
La muerte no se mide por pulgadas.
En la tarde, la niebla
tiene forma de adiós.
Ella está sola al lado de la vía.
Mira el tren que se aleja
cada vez más pequeño, cada vez más lejano
igual que una canción envejecida.
Puede extender la mano contra el sol del oeste.
En ese instante, el tren
le cabe entre dos dedos.
Entonces piensa: Este es el tamaño
exacto de mi vida.
Sin embargo, ya sabe
que las cosas que el tren arrastra lejos
no cabrán nunca más
entre su pecho y el último segundo
en que su corazón siga latiendo.
La vida es un asunto
que no puede medirse por pulgadas.
Es una tarde pálida. Ella sigue mirando,
inmóvil como el tiempo de los ejecutados.
Trata de calcular la lejanía
que existe entre ella misma
y sus mejores sueños.
La ilusión es un río
que no puede medirse con las manos.
En medio del andén, detenida en el tiempo,
una mujer aprende que marcharse
es una nueva forma de seguir estando
siempre en alguna parte.

(De La acacia roja. Colección Microfronteras. Ediciones Tres Fronteras, 2008)


B.S.: Crooked lines, M. Ward