Mordisquitos

Cuando las cajas de ahorros parecían agotar los regalos promocionales típicos como maletas, pelotas de playa y calendarios, comenzaron a buscar nuestro interés (preferentemente fijo a variable) con otros presentes más sorprendentes y exclusivos. Emergieron entonces en las cristaleras de las oficinas y en las pantallas de los cajeros automáticos edredones con estampados de Warhol y televisores de plasma de 41 pulgada (¿no os pica a vosotros la pierna al escuchar esa palabra?). A cambio de depósitos a 9 meses o aportes especiales en los planes de pensiones podías llevarte a casa un portátil de bolsillo o un estupendo juego de té y un libro de haikus.

Esta Navidad mi madre quiso enriquecer mi ajuar con una elegante cubertería de Benetton (¿se puede nombrar marcas en esta franja horaria?). A mí me encantó, sobre todo cuando vi que mi perla se negaba a tomar sopa con una cuchara plana y yo ya tenía la excusa idónea para ir dejando regueros de caldo desde el plato a mi barbilla. La cubertería de Ikea ya tenía con quien practicar la exogamia; cuchillos y cucharillas dieron rienda suelta a los coqueteos nocturnos y comencé a percibir miraditas insinuantes en sus duchas diarias. Dos meses más tarde los tenedores de diseño italiano estrenaron plateados competidores; había inscrito a mis alumnos a un concurso en el que no llegaron a participar por llevarles demasiado tiempo y como regalo por no lograr convencerlos (ni siquiera mediante premios como videoconsolas y viajes) me llegó a casa una cubertería modernilla y molona.

Ahora debo decir que ninguna de las tres familias de cubiertos me convence. Ni siquiera creo que lo consiga el fruto de los cruces inoxidables que puedan aparecer en mi cocina. Tengo que convencer a mi aseguradora o a mi línea de teléfono que me ofrezca la cubertería definitiva, la insustituible, la auténtica vajilla vital. El diseño es de un tal Mark A.Reigelman y prometo que aumentaré las gigas de mi contrato o aseguraré a todo riesgo mi bicicleta inglesa de segunda mano si a cambio me la regalan, pero por favor, ofrezcan como promoción estos cubiertos. Los quiero.



4 comentarios:

Rubén dijo...

Pues nada, ahí te facilito platos adecuados para esos cubiertos tan originales:
http://images.google.es/imgres?imgurl=http://www.regalosoriginales.net/wp-content/uploads/2009/09/platos_mordisco3.jpg&imgrefurl=http://www.regalosoriginales.net/tag/merry/&usg=__MOM7yJk2JnHm2n1Tnj5uKHbh6QM=&h=373&w=500&sz=37&hl=es&start=18&um=1&itbs=1&tbnid=CLpqvSJCJJFl1M:&tbnh=97&tbnw=130&prev=/images%3Fq%3Dplatos%2Bcuriosos%26um%3D1%26hl%3Des%26sa%3DN%26tbs%3Disch:1

AGB dijo...

Jejejeeje!!
Me ha encantado imaginar las gotitas de sopa dejando caminitos verdes o marroncillos por manteles, camisas, servilletas...
(También yo tengo una de las cuberterías que citas, cosas de compartir profesión)
Y qué decir de platos y cubiertos mordisqueados!
¿Qué tal L.A.de Cuenca?
Un besazo dominguero.

Marta Zafrilla dijo...

Ru, cielo, tienes tiempo hasta mi cumpleaños. Ejem. Eso o me llevas a Turquía, tú decides.

AGB, Luis Alberto estuvo maravilloso. Nos deleitó con su lectura y sus reflexiones sobre literatura. Los alumnos participaron leyendo poemas de Cuenca y propios. Fue divertido al mismo tiempo que profundo. Te hubiera encantado.

Besos.

Marta Zafrilla dijo...

Ah, si alguna vez me veis sorber la sopa como si de un tazón de leche se tratara, ya sabéis la razón.